Este contenido es divulgación médica independiente. No tengo relación comercial con ningún laboratorio ni marca de suplementos.
Este artículo tiene fines educativos y no sustituye la valoración individualizada de tu equipo médico. Las decisiones sobre tu tratamiento y tu alimentación deben tomarse con los especialistas que te atienden.
El microbioma intestinal acompaña al melanoma en todos sus momentos: influye en el riesgo de desarrollarlo, en cómo se comporta el tumor una vez aparecido y en la respuesta al tratamiento con inmunoterapia. Es un campo joven, lleno de señales prometedoras y también de matices importantes que conviene entender.
Si te han diagnosticado melanoma, tienes un familiar que lo ha pasado o simplemente te interesa qué podemos hacer desde lo cotidiano por nuestra salud, en este artículo te explico qué dice la ciencia hoy y qué tiene sentido aplicar. Sin sobrevender, sin alarmismo.
Mi nombre es Sebastian Podlipnik y soy Dermatólogo en la Unidad de Melanoma y Cáncer de Piel del Hospital Clínic de Barcelona. Cada semana acompaño a pacientes en diferentes fases del melanoma y una de las preguntas que más me hacen es: ¿hay algo que pueda hacer yo, desde casa, para ayudar? La respuesta corta es sí, hay varias cosas razonables. La respuesta larga es la que te cuento a continuación.
¿Qué es la microbiota intestinal y por qué importa?
La microbiota intestinal es el conjunto de billones de microorganismos (sobre todo bacterias) que viven en tu intestino. Funcionan como un ecosistema: cuando hay variedad de especies en equilibrio, tu sistema inmunitario trabaja mejor. Cuando ese equilibrio se rompe, la respuesta inmune puede debilitarse y aparecen consecuencias sobre la salud general.
Hace solo diez años pensábamos que el intestino era casi solo un tubo digestivo. Hoy sabemos que es uno de los principales órganos de entrenamiento del sistema inmunitario, y que su microbioma se comunica con la piel, el hígado, el cerebro y el tumor cuando este aparece.
- Microbiota intestinal
- Comunidad de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que habitan en el tracto digestivo. En adultos sanos, el intestino alberga más de 100 billones de bacterias de cientos de especies distintas. Su composición varía según la dieta, la medicación, la geografía y factores genéticos.
El microbioma influye en el melanoma en tres momentos clave
La investigación de los últimos siete años ha mostrado que la microbiota intestinal no solo importa durante la inmunoterapia. Influye también en el riesgo de desarrollar melanoma y en el comportamiento del tumor una vez aparece. Podemos pensarlo como tres ventanas temporales:
- Antes del diagnóstico: ciertos perfiles microbianos parecen aumentar o reducir el riesgo de aparición del melanoma.
- En el propio tumor: las bacterias presentes dentro del melanoma se asocian con el pronóstico y la probabilidad de recurrencia.
- Durante el tratamiento: la microbiota intestinal modula la respuesta a la inmunoterapia.
En cada una de estas ventanas la evidencia tiene distinto peso y distintas limitaciones. Vamos por partes.
Antes del diagnóstico: microbioma y riesgo de melanoma
Algunos perfiles de microbiota intestinal se han asociado a un mayor o menor riesgo de desarrollar melanoma. La evidencia todavía es preliminar y mayoritariamente indirecta, pero encaja con lo que ya sabíamos sobre la conexión entre intestino, inflamación sistémica y vigilancia inmunitaria contra tumores.
La evidencia más reciente apunta a que ciertos perfiles de microbiota intestinal pueden influir en el riesgo de desarrollar melanoma, y a que la dieta modula ese perfil. Un estudio de randomización mendeliana (una técnica estadística que usa variantes genéticas para estimar relaciones causales) analizó datos de cientos de miles de personas e identificó grupos bacterianos asociados con mayor o menor riesgo de melanoma cutáneo, probablemente a través de la actividad de células inmunitarias como los linfocitos NK. [(Lou et al., 2024)]. En paralelo, un análisis clínico con 634 pacientes observó que quienes seguían una dieta de mayor calidad (rica en verduras, fruta, cereales integrales y legumbres) tenían menos probabilidad de presentar melanomas gruesos al diagnosticarse, un factor asociado a mejor pronóstico. [(Hughes et al., 2022)]. Son asociaciones observacionales, no pruebas de causalidad, pero refuerzan un mensaje plausible: alimentar bien la microbiota es, como mínimo, un hábito razonable.
Ahora, muy importante: esto no significa que haya una dieta mágica que prevenga el melanoma. La prevención del melanoma sigue descansando principalmente en la fotoprotección y en la detección precoz de lesiones sospechosas. La ciencia del microbioma está añadiendo matices, no sustituyendo lo básico.
El tumor por dentro: el microbioma como biomarcador pronóstico
Las bacterias presentes dentro del propio melanoma pueden ayudar a predecir cómo va a comportarse el tumor. Es uno de los hallazgos más novedosos del campo: no solo hablamos del intestino, sino también del microambiente microbiano del propio tejido tumoral.
Un estudio publicado en 2025 en la revista Journal of Investigative Dermatology analizó melanomas primarios y encontró que la composición bacteriana dentro del tumor se asociaba de forma independiente a la supervivencia global y al riesgo de recurrencia. Algunas bacterias se asociaron a mejor pronóstico y otras a peor, independientemente del tratamiento recibido. [(Chan et al., 2025)].
Otro estudio anterior, publicado en European Journal of Cancer, mostró que las bacterias que colonizan el interior del melanoma pueden influir en la cantidad de linfocitos que entran en el tumor y lo atacan. [(Zhu et al., 2021)]. Esto ofrece una explicación plausible del mecanismo: las bacterias del tumor parecen modular localmente la respuesta inmune.
¿Qué implicaciones prácticas tiene esto hoy? Por ahora, ninguna directa para el paciente individual. No existe todavía un test clínico de microbioma tumoral que tu patólogo solicite de rutina. Son datos de investigación que abren la puerta a biomarcadores futuros y a estrategias terapéuticas más personalizadas.
Durante el tratamiento: microbioma e inmunoterapia
Los pacientes con melanoma avanzado cuya microbiota intestinal es más diversa y rica en ciertas familias de bacterias tienden a responder mejor a la inmunoterapia. Es el área con más evidencia del campo y la que ha impulsado el interés clínico en el microbioma.
El hallazgo pionero fue el de Gopalakrishnan y colaboradores en 2018: analizaron las heces de 112 pacientes con melanoma antes de empezar inmunoterapia y descubrieron que quienes tenían mayor variedad de bacterias intestinales respondían mejor y durante más tiempo. [(Gopalakrishnan et al., 2018)]. Ese mismo año, un segundo estudio encontró resultados similares en pacientes con cáncer de pulmón y riñón tratados con inmunoterapia. [(Routy et al., 2018)].
Desde entonces, los estudios se han multiplicado. Una revisión de 2025 publicada en la revista JAMA, firmada por algunas de las investigadoras que más han contribuido a este campo, confirma que una dieta rica en fibra se asocia a mejores resultados con inmunoterapia y que los antibióticos de amplio espectro antes del tratamiento podrían influir negativamente en la respuesta. [(Fernandez et al., 2025)].
Hay un matiz importante: las bacterias "favorables" no son las mismas en todos los centros ni en todas las geografías. Un análisis que reunió cinco cohortes mostró que las firmas microbianas varían según la región, lo que explica por qué distintos estudios identifican especies diferentes como beneficiosas. [(McCulloch et al., 2022)]. Los datos norteamericanos pueden no trasladarse directamente a la población mediterránea, y todavía no existe un test clínico de microbiota que tu oncólogo pueda solicitar de forma rutinaria. Afortunadamente, hay cosas concretas que sí puedes hacer hoy mismo.
¿Qué puedes hacer hoy?
La intervención con más respaldo científico es sencilla: comer más fibra. También hay datos emergentes sobre dieta mediterránea, ejercicio físico y probióticos, aunque con matices importantes. Nada de lo que sigue sustituye al tratamiento que te indique tu equipo médico ni garantiza un resultado concreto. Son hábitos razonables, seguros y respaldados por datos crecientes.
Fibra: el hábito con más evidencia
En un estudio con 128 pacientes con melanoma del MD Anderson, quienes consumían al menos 20 gramos de fibra al día tuvieron mejor supervivencia libre de progresión durante la inmunoterapia (mediana no alcanzada frente a 13 meses en quienes consumían menos). Por cada 5 gramos adicionales de fibra diaria, se observó una asociación con un riesgo de progresión o muerte alrededor de un 30 % menor. [(Spencer et al., 2021)]. Se trata de un único estudio observacional y no puede demostrar que la fibra sea la causa directa, pero la señal es consistente con la biología del eje intestino-sistema inmune y apoya considerar este hábito razonable y seguro.
El consumo medio de fibra en adultos españoles ronda los 17-19 g al día, por debajo de ese umbral de 20 g. Llegar a esa cifra es alcanzable con ajustes razonables:
- Legumbres 3-4 veces por semana: lentejas, garbanzos, judías (10-15 g de fibra por ración)
- Cereales integrales: avena, arroz integral, pan integral (3-5 g por ración)
- Fruta entera y verdura variada: mejor cruda o al vapor para conservar la fibra (2-4 g por pieza)
- Frutos secos y semillas: un puñado diario de almendras, nueces o semillas de lino (3-4 g)
Dieta mediterránea como marco
No se trata de obsesionarse con los gramos de fibra, sino de adoptar un patrón alimentario global. La dieta mediterránea (rica en vegetales, legumbres, pescado, aceite de oliva y cereales integrales) favorece de forma natural una microbiota diversa, y esa misma diversidad explica en buena parte por qué dos personas pueden responder de forma distinta a los mismos alimentos. Una revisión reciente sobre factores dietéticos y melanoma sitúa la dieta mediterránea como el patrón alimentario con más respaldo, tanto por su efecto sobre el microbioma como por su papel antiinflamatorio. [(Watson et al., 2025)].
Ejercicio físico adaptado
El ejercicio modifica la composición de las bacterias intestinales y parece favorecer la actividad de las células inmunitarias que combaten el tumor. [(Phelps et al., 2025)]. Estos datos vienen de estudios en animales y aún no se han confirmado en pacientes, pero se suman a los muchos beneficios ya conocidos del ejercicio durante el tratamiento oncológico. No hablamos de entrenamientos intensos: caminar a diario, nadar o hacer ejercicio suave adaptado a tu estado son opciones seguras y recomendables.
Probióticos: prudencia informada
Este punto genera confusión porque hay datos aparentemente contradictorios. Un análisis conjunto de 2025 que incluyó más de 3.000 pacientes encontró que quienes tomaban probióticos durante la inmunoterapia tuvieron, en promedio, mejores resultados. [(Zhao et al., 2025)]. Sin embargo, un estudio previo del MD Anderson observó que probióticos comerciales empeoraron la respuesta en ratones. [(Spencer et al., 2021)].
En mi experiencia clínica, el mensaje es claro: no te automediques con probióticos por tu cuenta. No existe todavía evidencia suficiente para recomendar una marca o cepa específica. Si quieres tomarlos, coméntalo con tu equipo médico para que valore tu caso concreto.
¿Te preocupa una lesión en tu piel?
Puedo ayudarte. Elige la opción que mejor se adapte a ti.
Fármacos que conviene comentar con tu equipo médico
Algunos medicamentos de uso frecuente pueden influir en la composición de tu microbiota intestinal y, con ello, en la eficacia de la inmunoterapia. No significa que debas dejar de tomarlos, sino que conviene que tu equipo médico sepa qué estás tomando.
Antibióticos: herramienta necesaria cuando hay indicación
Los antibióticos son una de las herramientas más importantes de la medicina moderna. Cuando tu médico te los prescribe por una infección, tomarlos es lo correcto. El matiz que aporta la ciencia es que su uso innecesario antes de la inmunoterapia aparece vinculado en algunos estudios a peores resultados.
Un análisis conjunto de 2025, específico de melanoma (7 cohortes, 5.213 pacientes), encontró que recibir antibióticos en las 6 semanas previas a iniciar inmunoterapia se asoció a un riesgo de mortalidad alrededor del 55 % mayor (HR 1,55; IC 95% 1,21-1,98). [(Gambichler et al., 2025)]. Sin embargo, otro estudio francés con 2.605 pacientes demostró que, tras ajustar rigurosamente por la gravedad del paciente, esa asociación prácticamente desaparecía, lo que sugiere que gran parte del efecto se explica porque los pacientes que reciben antibióticos suelen estar más enfermos, no porque el antibiótico en sí cause el daño. [(Poizeau et al., 2022)].
El mensaje es claro: si necesitas antibióticos, tómalos. La prudencia está en no automedicarse, no insistir en recetas cuando no hay indicación clara y, si es posible, informar a tu oncólogo de cualquier antibiótico que hayas tomado recientemente.
Inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, pantoprazol)
Varios estudios han encontrado que el uso continuado de inhibidores de la bomba de protones (IBP) durante la inmunoterapia se asocia a peor respuesta. [(Xu et al., 2025)]. Son fármacos muy habituales en España (omeprazol es uno de los más prescritos). Si los tomas de forma crónica para reflujo gastroesofágico, comenta con tu equipo médico si siguen siendo necesarios o si hay alternativas.
| Factor | Efecto sobre la respuesta a inmunoterapia | Qué puedes hacer |
|---|---|---|
| Fibra ≥ 20 g/día | Asociación con mejor supervivencia libre de progresión | Legumbres, verdura, fruta entera, cereales integrales, frutos secos |
| Dieta mediterránea | Favorece una microbiota diversa y un perfil antiinflamatorio | Aceite de oliva, pescado, verduras, legumbres como patrón global |
| Ejercicio físico adaptado | Evidencia preclínica de potenciación inmune; beneficios generales confirmados | Caminar, nadar o ejercicio suave adaptado a tu estado |
| Probióticos comerciales | Evidencia mixta; ninguna cepa específica recomendada | No automedicarse; valorar con tu equipo médico |
| Antibióticos innecesarios | Posible asociación con peor respuesta; parte del efecto atribuible a la gravedad del paciente | Tomarlos solo cuando estén indicados; no automedicarse |
| IBP crónicos (omeprazol, pantoprazol) | Posible asociación con peor respuesta durante inmunoterapia | Revisar con tu médico si siguen siendo necesarios |
"El microbioma no es la salvación ni el culpable de nada. Es una palanca más, con una evidencia creciente, que podemos aprovechar sin perder de vista que el pilar del tratamiento del melanoma sigue siendo el que te indica tu equipo médico."
Dr. Sebastian Podlipnik
La frontera: el trasplante de microbiota fecal
El trasplante de microbiota fecal (TMF) consiste en transferir las bacterias intestinales de un donante sano al intestino de un paciente. En melanoma, es la línea de investigación más avanzada para manipular el microbioma con fines terapéuticos, aunque todavía no es un tratamiento estándar.
En 2021, dos ensayos clínicos publicados en la revista Science mostraron que pacientes con melanoma que ya habían dejado de responder a la inmunoterapia podían recuperar la respuesta tras recibir TMF de donantes que sí habían respondido. [(Baruch et al., 2021)] [(Davar et al., 2021)].
En 2023, un ensayo canadiense administró TMF oral (en cápsulas) de donantes sanos a 20 pacientes con melanoma avanzado antes de empezar inmunoterapia por primera vez. 13 de 20 pacientes respondieron, incluyendo 4 respuestas completas. [(Routy et al., 2023)]. Es un resultado prometedor, pero hay que ponerlo en contexto: son solo 20 pacientes, sin grupo de comparación, y no sabemos cuántos habrían respondido solo con la inmunoterapia. Lo que sí nos dice es que esta línea de investigación tiene fundamento suficiente para seguir avanzando.
Si te interesa este campo, pregunta a tu equipo de oncología si hay ensayos clínicos de TMF activos en España o Europa en los que podrías participar. Por ahora, el TMF no está disponible fuera de ensayos clínicos para melanoma.
Preguntas frecuentes sobre microbioma y melanoma
¿El microbioma puede prevenir el melanoma?
No exactamente. Hay datos preliminares que sugieren que ciertos perfiles de microbiota se asocian con mayor o menor riesgo de melanoma, pero la prevención sigue descansando en la detección precoz y en la protección solar. Una dieta de calidad es un hábito razonable y seguro, pero no es un "escudo" contra el melanoma.
¿Qué puedo comer durante la inmunoterapia del melanoma?
Una dieta mediterránea rica en fibra (al menos 20 g al día) es la recomendación con más respaldo. Prioriza legumbres, verduras variadas, fruta entera, cereales integrales y frutos secos. No hay alimentos "prohibidos" específicos, pero un patrón alimentario diverso favorece una microbiota diversa.
¿Puedo tomar probióticos si estoy en inmunoterapia?
No hay consenso científico todavía. Los datos en humanos son mayoritariamente favorables, pero los resultados en modelos animales son mixtos. No te automediques: coméntalo con tu equipo médico para que valore tu situación concreta antes de empezar cualquier suplemento.
¿Los antibióticos afectan al éxito de la inmunoterapia?
Algunos estudios han encontrado una asociación entre antibióticos recientes y peor respuesta, pero es difícil separar el efecto del antibiótico del hecho de que los pacientes que los toman suelen estar más enfermos. Si tu médico te prescribe antibióticos por una infección, tómalos. La prudencia es evitar la automedicación.
¿Está disponible en España el trasplante de microbiota fecal para melanoma?
Actualmente no como tratamiento estándar. El TMF para melanoma solo está disponible dentro de ensayos clínicos. Si te interesa, pregunta a tu equipo de oncología si conocen ensayos activos en centros españoles o europeos.
Consulta con un especialista
Si tienes melanoma o una lesión que te preocupa, el primer paso es hablarlo con un dermatólogo. Si necesitas una valoración dermatológica o una segunda opinión, estoy disponible tanto online como en Barcelona. Si quieres entender cómo funciona el tratamiento del melanoma avanzado, te recomiendo leer mi artículo sobre inmunoterapia en melanoma.
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